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Muchas preguntas y pocas respuestas

El ser humano se hace preguntas por varias razones fundamentales: desde la mirada evolutiva, necesitamos entender nuestro entorno para conseguir seguridad en este mundo cambiante. También, porque somos curiosos por naturaleza y deseamos aprender y entender para desarrollarnos continuamente. Hacer preguntas a los demás ayuda a construir relaciones, entender perspectivas diferentes y colaborar de manera efectiva, somo seres sociales. preguntar es inevitable, Está en nuestro ADN preguntar y preguntarnos continuamente.

Hoy quiero hablarte de las preguntas que escucho de mis clientes, cuando converso con ellos en nuestro encuentro inicial de claridad en mi programa de Coaching Ejecutivo.  

¿Te resuena alguna de estas?

¿Cómo lograr un rumbo claro en mi profesión? No siempre es posible alinear la pasión por lo que nos gusta hacer, con lo que hacemos en el día a día. Las dificultades que enfrentamos cuando emprendemos pueden hacernos dudar de si elegimos bien, o qué hacer cuando las cosas no salen cómo queríamos.

¿Qué debo hacer para destacarme? ¿Tengo que diferenciarme o alcanza con hacerlo a mi manera? 

¿Cómo ofrecer mis servicios si no sé ni por dónde empezar? Pensar primero en el cliente es la clave, sin él no existe el negocio.

¿Qué es lo que me falta para ganar confianza en mis capacidades? Seguramente sos una oferta interesante para alguien, y empezar a creer en vos es una decisión que por suerte está en tus manos.

¿Debería contratar a alguien para que me acompañe a responder estas preguntas?